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martes, 10 de junio de 2014

La admiración de Tolstoi por Henry George

"Pensé en las reivindicaciones del pueblo --escribe Tolstoi-- y llegué a la conclusión de que la principal es la propiedad de la tierra; abolir la propiedad privada de la tierra y decretar que pertenece a quien la trabaja sería la garantía más sólida de libertad" (Diarios, 7/5/1901). Se ponía Tolstoi en sintonía con el pensamiento de Henry George, de quien había leído dos de sus libros, Progreso y pobreza, y Problemas sociales, causándole, sobre todo el primero, una impresión "muy grande" (Correspondencia, p. 554). Cinco años después, desde la entrada de su diario del día 2/4/1906, confirma su admiración por el economista norteamericano:

Se habla y se discute sobre el sistema de Henry George. Lo que vale la pena no es el sistema [...], lo que vale la pena es que este sistema establece una relación común e igual para todos los hombres en relación con la tierra. Que intenten encontrar algo mejor.


Pero ¿qué es esto de "abolir" la propiedad privada de la tierra, de "decretar" que pertenece a quien la trabaja? Para un cristiano de pura cepa, estas palabras, que implican coacción, deberían estar prohibidas. Por eso caería Tolstoi en una contradicción si entendiese que este sistema es lo mejor que le podría pasar a la economía de un pueblo agrícola. Lo mejor, sin duda, sería que los terratenientes, por su propia iniciativa, se desprendiesen de sus tierras, obsequiándoselas generosamente a los peones que las trabajan; pero --suponía Tolstoi con buen tino-- puesto que tal decisión no la tomarán ni ahora ni en el corto ni en el mediano plazo, lo interesante sería emplear el sistema de George mientras tanto, mientras el mundo (y en especial los ricos) se cristianizan. "Yo exijo mucho más que él --le escribe en cierta ocasión a su esposa--, pero su proyecto es el primer peldaño de una escalera por la que me gustaría subir". Queda salvada, pues, la contradicción: Henry George como un peldaño tan solo hacia la pacificación de la humanidad en un reinado universal de la compasión y el amor al prójimo y no tan próximo. Bien.

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