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domingo, 20 de diciembre de 2015

El militarismo alemán

Que el alemán es un pueblo militarista —y, en consecuencia, nietzscheano-- ya lo pensaba Camba en 1914, que es la fecha de redacción de este artículo:

Yo no comprendo completamente a un alemán más que vestido de militar. Es entonces cuando tiene verdaderamente tipo alemán. Sus movimientos, sus actitudes, su mirada, todo armoniza con su traje. Se dijera que ha nacido con el casco adherido a la cabeza, y que por las noches deja la cabeza y el casco a la puerta de su dormitorio para que el asistente se lo bruña todo con la misma pasta y con el mismo cepillo. Un civil alemán es como un militar vestido de paisano. Sus saludos más atentos tienen algo de militar. Sus pasos son perfectamente militares. Es civil toda la vida, como podría serlo por un par de horas. Cuando se saca el sombrero, parece que va a mostrar la cabeza cubierta, de un casco imperial. A veces los alemanes son calvos, y, al descubrirse, estas calvas esféricas y casi metálicas, brillan como cascos. Los movimientos del alemán no son nunca esos movimientos fáciles y espontáneos del hombre civil. Cada alemán parece obedecer siempre a una disciplina invisible, y, en realidad, los alemanes no hacen con verdadera soltura y con verdadera espontaneidad nada más que esos movimientos rígidos y uniformes de los militares. Yo hablaba el otro día de la civilización alemana. Aquí no hay civilización. Todo es militarismo. […] Toda la población alemana es ejército. Unos alemanes van vestidos de militares y otros van vestidos de paisanos; pero todos son militares. (“Carnaval perpetuo”, artículo incluido en el compendio Alemania).


¿Por qué no vieron esto los sociólogos y los políticos europeos de entreguerras para así poder atajarse convenientemente?

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