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domingo, 12 de abril de 2020

Nietzsche y las matemáticas


¿Es Nietzsche, en efecto, un gran pensador? ¿No es, más bien, un poeta frustrado?
Karl Löwith, El hombre en el centro de la historia

Leo a Fernando Savater: “Nietzsche demostró gran capacidad para todas las materias, a excepción de las matemáticas, frente a las que mostraba una torpeza excesiva” (Idea de Nietzsche, p. 68). Otro de sus biógrafos, Curt Janz, considera que la causa de aquellas torpezas no era el escaso discernimiento que en cuestiones de lógica presentaba el estudiante, sino los profesores poco didácticos que le habían tocado en suerte. Pero si todo era cuestión de malos pedagogos, ¿por qué no se capacitó en esa ciencia por sí mismo, como buen autodidacta que era, cuando tuvo la oportunidad? No quiso, porque las matemáticas nunca le interesaron:

En los años posteriores [a su educación secundaria y universitaria] Nietzsche tampoco entró nunca seriamente en las matemáticas. La explicación hay que buscarla en la naturaleza misma de su intelecto, que hundía sus raíces en la intuición viva, plástica, y que a ella volvía siempre, más allá de la conceptualidad pura de la lógica abstracta. La plenitud rica, fluyente, de su sentimiento de la realidad y de la vida le cerraba el acceso a la matemática, hacía imposible que esta se le presentara en su valor específico (Curt Janz, Friedrich Nietzsche, tomo I, p. 67).

Linda manera, muy poética, de decir que Nietzsche no tenía la capacidad suficiente para el razonamiento riguroso que requieren las matemáticas y las ciencias duras en general. Pero ¿se puede aspirar a ser un gran filósofo, o un gran pensador filosófico, sin tener estas capacidades bien desarrolladas? Me temo que no. Sus diatribas contra la razón, contra la Ilustración, contra el argumento lógico, puede que estuvieran ocasionadas por una disfunción de su hemisferio cerebral izquierdo.

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