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viernes, 4 de octubre de 2019

Wittgenstein y la predestinación


El hombre, dice Wittgenstein, depende de Dios, pero esto no significa que su destino esté prefijado por Dios: “La doctrina de la predestinación en Pablo es, en mi grado, irreligiosidad, un horrible absurdo” (Observaciones, p. 65). Según el austríaco, no estamos predestinados al cielo o al infierno, sino que nos ganamos estos destinos de acuerdo a nuestras acciones en la tierra. ¿Es esta idea compatible con la idea que cité ayer? A mí me parece que no, que la compatibilidad es muy forzada.

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